En distintas ciudades del país se ha vuelto tendencia una práctica que preocupa a las autoridades y a las familias: los llamados piques de motos en pareja. Jóvenes se retan a alta velocidad, muchas veces con acompañantes que realizan maniobras peligrosas o graban videos para redes sociales, convirtiendo la adrenalina en un espectáculo que pone en riesgo sus vidas.
La situación ha generado alarma, pues estas competencias informales alcanzan velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora, donde cualquier caída puede ser mortal. Además del peligro para los propios motociclistas, existe el riesgo de atropellar peatones, provocar accidentes múltiples y dejar secuelas graves como fracturas o traumas craneoencefálicos. Padres de familia han manifestado su angustia al ver cómo esta práctica se repite en noches y fines de semana, muchas veces sin casco ni medidas de protección.
Ante el aumento de estos casos, las autoridades han recordado que las motocicletas pueden ser inmovilizadas y que quienes participen en estas competencias ilegales se exponen a sanciones. El llamado es claro: fomentar el diálogo en casa, supervisar el uso de las motos y evitar que los jóvenes se dejen llevar por retos virales. La invitación es a practicar deportes a motor únicamente en espacios autorizados y con todas las medidas de seguridad, para que la búsqueda de reconocimiento en redes no termine en tragedia.
