Más de 18 años después del asesinato de David Fernando Padilla Lozano, la captura de Domingo José García Ortiz vuelve a poner bajo la lupa una historia de violencia que dejó interrogantes abiertos en Córdoba.
García Ortiz fue capturado en San Pelayo y su situación jurídica quedó definida el pasado 10 de septiembre de 2026, cuando el Juzgado Penal del Circuito de Cereté confirmó la medida de aseguramiento en establecimiento carcelario que había impuesto el Juzgado Promiscuo Municipal de San Pelayo.
La decisión se produjo dentro de un proceso en el que la Fiscalía le atribuye los delitos de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de uso restringido, de uso privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos. El caso comenzó con un allanamiento realizado el 28 de mayo, en el que fueron encontrados en la habitación donde presuntamente pernoctaba un revólver calibre .32, cinco cartuchos y una granada de fragmentación IM-26. De acuerdo con la providencia, los peritajes determinarían que los elementos serían aptos para su funcionamiento y no se habría acreditado autorización para su tenencia. Con esos elementos, el juez consideró acreditada una inferencia razonable de presunta participación y un presunto riesgo para la seguridad de la comunidad.
Sin embargo, la captura de García Ortiz, a quien según versiones no judiciales recopiladas se le atribuirían presuntamente los alias de “El Toto” o “El Mocho”, adquiere otra dimensión cuando se revisan versiones aún no verificadas judicialmente que rodearían su nombre.
En los registros aportados para esta investigación aparece además una anotación en la Fiscalía 33 de Bolívar por un presunto homicidio agravado ocurrido en Cartagena en 2012, investigación que figura como vigente y en etapa de indagación. Esta anotación no equivale a una condena, no constituye una declaratoria de responsabilidad penal y no permite afirmar que García Ortiz haya cometido ese homicidio, pero sí constituye un antecedente que deberá ser valorado por los investigadores.
Y es precisamente al revisar esa trayectoria cuando aparece una hipótesis investigativa, aún no judicializada, que mencionaría su nombre en relación con uno de los crímenes que más estremecieron a Cereté: el asesinato de David Fernando Padilla Lozano, “El Negrito Padilla”, ocurrido el 18 de marzo de 2008 en la vía Cereté-Ciénaga de Oro. Padilla tenía 18 años, era concejal y fue presentado en documentos de la época como uno de los concejales más jóvenes del país. Por ese homicidio fueron condenados, Neil Alberto Argel García, alias “El Teja” condenado a 41 años y 8 meses, hermano de Domingo, Carlos Antonio Causil Bracamonte condenado a más de 42 años, Hernán Gómez Guisao, alias ‘Omar’, condenado a 38 años y Luis Enrique Sánchez Bernal alias «Lucho Paraco», jefe de la banda.
No obstante, es justamente en este punto donde aparece una de las preguntas que ahora vuelve a cobrar fuerza bajo la figura de hipótesis por contrastar. ¿Habría estado Domingo José García Ortiz junto a su hermano la noche del asesinato? Una versión que hace parte de la información recopilada para esta investigación, y que corresponde a relatos no judiciales aún por verificar, sostiene que Neil Argel García habría contado presuntamente con la compañía de su hermano Domingo José García Ortiz durante algunas de esas operaciones y que, por razones que aún deben establecerse, esa presunta participación no habría sido revelada inicialmente. No existe, con la documentación judicial revisada, una condena contra Domingo José García Ortiz por el asesinato de Padilla, por lo que cualquier vínculo con ese crimen debe presentarse únicamente como una hipótesis investigativa y no como un hecho probado.
A esa versión se suma otro relato, también sin verificación judicial y que requiere contraste, según el cual, después del homicidio, los presuntos responsables habrían llegado hasta una cantina ubicada en la vereda La Chamarra- San Pelayo, donde presuntamente habrían celebrado esa noche con cinco millones de pesos que les habrían pagado presuntamente por el hecho.
La historia, además, tiene otro capítulo. Neil Alberto Argel García, alias “El Teja”, quien cumple una condena de 41 años y ocho meses por el asesinato de Padilla, salió de prisión en abril de 2022 con un permiso de 72 horas y no regresó al establecimiento penitenciario. Posteriormente fue recapturado y, en una declaración pública aportada a esta investigación, aseguró que durante ese período conoció que un hombre identificado como Rafael Antonio Petro Espitia habría sido confundido presuntamente con él debido a un supuesto error relacionado con su identificación.
Argel García pidió que se revisara la situación y reconoció que el alias “Chinche” correspondía a su propia identidad. A raíz de esta situación Rafael Antonio Petro Espitia pago 7 años de cárcel por delitos que no cometió, simplemente por que alias «Chinche» le habría robado su identificación. Pero, además, en esa declaración afirmó haber pertenecido presuntamente al Bloque Putumayo de las autodefensas, haber comandado presuntamente un grupo de aproximadamente 40 hombres y tener conocimiento sobre presuntos homicidios y desapariciones.
A partir de allí aparece un segundo mapa de posibles investigaciones por verificar. En la información recopilada que corresponde a versiones no judiciales recopiladas para esta investigación y que aún deben ser contrastadas ante las autoridades competentes se mencionan presuntamente los homicidios de Rodolfo Lambertino y Pedro Borja Lambertino, en jurisdicción de Pueblo Nuevo; el caso de “Chachi” Viloria, comprador de maíz en Cotorra; el presunto asesinato de un hombre identificado como el reconocido beisbolista Tránsito Romero, que según esas versiones no judiciales habría sido atribuido presuntamente a Neil Argel García y a su hermano Domingo José García Ortiz; y el presunto homicidio del pintor Dumas de Hoyos.
De esta manera, la captura de Domingo José García Ortiz, a quien versiones no oficiales atribuyen presuntamente los alias de “El Toto” o “El Mocho”, no solo pone nuevamente sobre la mesa un proceso por armas y explosivos. También vuelve a abrir preguntas alrededor de un crimen cometido hace más de 18 años, por el cual su hermano ya fue condenado. La justicia estableció quiénes fueron responsables del asesinato de David Fernando Padilla; ahora, lo que está por determinarse, en el marco de la presunción de inocencia, es si las nuevas versiones, aún por contrastar, pueden aportar elementos que permitan establecer si Domingo José García Ortiz habría tenido alguna presunta participación que hasta ahora no haya sido judicialmente demostrada y si sus posibles vínculos con otros hechos violentos de Córdoba corresponderían presuntamente a una misma estructura criminal o a episodios independientes.
