La imagen de Abelardo De la Espriella recorriendo las calles de Santa Marta con chaleco antibalas y una pistola visible en su cintura rápidamente llamó la atención. El mandatario estuvo acompañado por integrantes de la Fuerza Pública durante su recorrido por sectores de la ciudad, en medio de la crisis de seguridad generada por el paro armado atribuido a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).
De acuerdo con reportes periodísticos, el arma que llevaba el presidente no sería de dotación oficial, sino de propiedad personal. El hecho abrió interrogantes sobre las condiciones bajo las cuales el jefe de Estado puede portar un arma de fuego, especialmente teniendo en cuenta que se encontraba en una zona afectada por hechos violentos y bajo un amplio esquema de seguridad. Hasta ahora, las fuentes consultadas no establecen que De La Espriella haya cometido alguna irregularidad relacionada con el porte del arma.
La fotografía, sin embargo, ya generó debate entre ciudadanos y sectores políticos, especialmente por el contraste entre el dispositivo de seguridad que acompaña al presidente y el hecho de que él mismo lleve un arma. La escena ocurrió mientras el Gobierno desplegaba una fuerte respuesta militar y policial frente a la situación de orden público en Santa Marta, convirtiendo la pistola que llevaba el mandatario en uno de los detalles que más comentarios ha provocado durante su visita a la ciudad.
