El presidente Abelardo De La Espriella puso en marcha un plan para endurecer las condiciones en las cárceles del país, con el objetivo de acabar con los privilegios de los llamados “presos VIP”. Durante el fin de semana se realizaron traslados y operativos en diferentes establecimientos penitenciarios, lo que incomodó a reclusos que gozaban de beneficios especiales y que, según las autoridades, continuaban delinquiendo desde sus celdas.
Uno de los casos más sonados fue el traslado de alias Firu, señalado de, presuntamente, liderar disidencias de las Farc en Antioquia y de comunicarse con sus tropas desde prisión. También se ordenó el movimiento del exgobernador del Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía, condenado por corrupción, quien permanecía en un pabellón especial en Cali. De La Espriella aseguró que en su gobierno “nadie está por encima de la ley” y que se acabaron las contemplaciones con la delincuencia.
El ministro de Justicia, Iván Cancino, confirmó que se están diseñando pabellones de máxima seguridad y que se estudia la construcción de megacárceles, incluso la viabilidad de un buque cárcel para aislar a quienes persistan en actividades criminales. Estas medidas han recibido respaldo de distintos sectores, como la Defensoría del Pueblo, que destacó que las decisiones refuerzan la transparencia y la igualdad dentro del sistema penitenciario.
