En varios cementerios del mundo, familiares denuncian una situación dolorosa y desesperante: delincuentes saquean las tumbas, se llevan las cajas y dejan los cuerpos expuestos. Ante este panorama, muchas familias se han visto en la obligación de romper los ataúdes para evitar que sean robados, una medida extrema que refleja la magnitud del problema.
Los testimonios señalan que los saqueos se han vuelto frecuentes y que los delincuentes buscan las cajas para revenderlas o utilizarlas con fines ilícitos, sin importar el impacto emocional que generan en quienes visitan a sus seres queridos. La escena de cuerpos abandonados en medio de los cementerios ha causado indignación y tristeza en las comunidades afectadas.
La situación ha encendido las alarmas sobre la seguridad en estos espacios, que deberían ser lugares de respeto y memoria. Los familiares piden acciones urgentes de las autoridades para frenar los saqueos y garantizar que los cementerios vuelvan a ser sitios de paz, donde los difuntos descansen sin el riesgo de ser profanados.
