El oficial Miguel Ángel Mejía, de 25 años, recordó el ataque que sufrió el 3 de septiembre de 2025 en el Putumayo, cuando, según su relato, integrantes del grupo criminal Comando de la Frontera lo rodearon junto a otros dos uniformados, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego. A un año de aquel hecho, el joven continúa con un complejo proceso de recuperación marcado por múltiples procedimientos médicos y cirugías.
En entrevista, Mejía relató que en medio de la angustia se encomendó a Dios y realizó una oración junto a sus compañeros, mientras intentaban sobrevivir a lo que describió como “los 20 minutos más largos de su vida”. El ataque, aseguró, no solo dejó huellas físicas, sino también un impacto emocional profundo que lo obligó a enfrentar una etapa difícil de rehabilitación. Entre los tratamientos a los que ha sido sometido se cuentan injertos de piel, procedimientos para retirar tejido dañado y una septoplastia.
Pese a las cicatrices, el oficial afirma que su experiencia se convirtió en un mensaje de resistencia y gratitud. “Hoy miro mis cicatrices y ya no veo solamente lo que sufrí. Veo lo que sobreviví. Veo una segunda oportunidad. Veo vida, no me arrebataron nada, me dieron todo: vida, amor, familia y fe”, expresó. Con esas palabras, Mejía transformó el dolor en un testimonio de fortaleza y esperanza, que hoy comparte como ejemplo de resiliencia frente a la violencia.
