La llegada de 50 internos considerados de alta peligrosidad a la cárcel de máxima seguridad de Palogordo, en Girón, encendió las alarmas del alcalde de Bucaramanga, Cristian Portilla. El mandatario se opuso públicamente a los traslados y advirtió que el riesgo no estaría únicamente dentro de las paredes del penal, sino también en el área metropolitana. Según Portilla, los delincuentes podrían mantener vínculos con estructuras criminales desde prisión y generar afectaciones en el territorio.
La preocupación toma mayor fuerza porque estos 50 internos se suman a otros reclusos de alto perfil que ya habían sido trasladados a Palogordo. Con los nuevos movimientos, el número de privados de la libertad considerados de alta peligrosidad remitidos al penal durante la actual administración nacional llegaría a 66. Ante este panorama, Portilla pidió al Inpec y a los organismos de inteligencia extremar los controles, bloquear cualquier comunicación ilegal y evitar que el centro penitenciario pueda convertirse en un punto desde el que se ordenen extorsiones, homicidios u otros delitos.
La alerta llega además pocos días después del atentado con un carro bomba registrado en Los Patios, Norte de Santander, que dejó un civil muerto y 11 personas heridas. Aunque las autoridades de Bucaramanga han aclarado que no existe una amenaza directa contra la ciudad, se reforzó la vigilancia en parques, centros comerciales, estaciones de Policía y otros puntos estratégicos. Mientras tanto, el Gobierno anunció nuevos equipos para reforzar la seguridad de Palogordo, entre ellos detectores de metales, cámaras corporales y drones.
