El presidente Abelardo De La Espriella cumple este 7 de septiembre su primer mes en el poder, marcado por un ritmo intenso de decisiones y operativos. En apenas 30 días, su gobierno ha enfrentado emergencias naturales como un terremoto e incendios, al tiempo que desplegó acciones en frentes sensibles como la salud, la política fiscal y energética, y la lucha contra la corrupción. La administración ha insistido en que su sello es la “extrema coherencia” entre lo prometido en campaña y lo que ya se está ejecutando.
El área de seguridad ha sido uno de los escenarios más visibles. El operativo más contundente se dio el 4 de septiembre en Riohacha, donde un comando especial de la Dijín dio de baja a alias Bendito Menor, cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, quien tenía múltiples órdenes de captura y era señalado de delitos como extorsión y narcotráfico. La ofensiva incluyó también capturas de líderes criminales, incautaciones de droga y armas, y bombardeos contra estructuras armadas, consolidando un inicio de gobierno con fuerte énfasis en el orden público.
Más allá de la seguridad, De La Espriella ha impulsado cambios en la política antidrogas, retomando la aspersión aérea con glufosinato de amonio, y ha dado pasos en el frente internacional con el restablecimiento de relaciones con Israel y la apertura de una embajada en Jerusalén. En el ámbito social, el mandatario ha intervenido directamente en casos de salud, como el del niño Lucas Francesco Murillo en Cúcuta, y ha conformado un equipo técnico para enfrentar la crisis del sector. En lo económico, presentó al Congreso un presupuesto de 634,9 billones de pesos para 2027, con el que busca sincerar las cuentas del Estado y dar un timonazo en la gestión fiscal.
