Un operativo conjunto de las autoridades permitió descubrir y destruir una gigantesca caleta de explosivos que, según el Ejército, pertenecería al Frente de Guerra Nororiental del ELN. El depósito clandestino fue localizado en la vereda Ovejera, zona rural de Charta, a unos 40 kilómetros de Bucaramanga, donde fueron encontrados cerca de 250 kilogramos de explosivo tipo R1 ocultos en cinco tanques. La ubicación del material generó especial alarma debido a que se encontraba en inmediaciones de una institución educativa, poniendo en riesgo a habitantes y estudiantes de la zona.
La operación fue adelantada por tropas de la Quinta Brigada del Ejército, en coordinación con la Dijín de la Policía y con apoyo de mecanismos de cooperación internacional del FBI de Estados Unidos. De acuerdo con la información entregada por las autoridades, especialistas en explosivos realizaron una detonación controlada para neutralizar el material y evitar que pudiera ser utilizado contra la población, la Fuerza Pública o infraestructura estratégica. La Embajada de Estados Unidos destacó al FBI como una “pieza clave” en la operación y señaló que la acción permitió frustrar lo que habría sido un inminente ataque terrorista.
El hallazgo representa un duro golpe a la capacidad logística del ELN en Santander y deja al descubierto la dimensión del riesgo que enfrentaba la comunidad de Charta. Las autoridades investigan ahora el destino que tendría este poderoso cargamento y si estaba destinado específicamente a un atentado contra integrantes de la Fuerza Pública. Mientras tanto, el Ejército mantiene las operaciones en la zona para ubicar otros posibles depósitos y evitar que este tipo de material termine convertido en explosivos contra soldados, policías o civiles.
