Dieciocho días después del terremoto que golpeó al Chocó, el senador Iván Cepeda llegó al departamento para reunirse con la gobernadora Nubia Carolina Córdoba y hablar sobre la reconstrucción de las zonas afectadas. El encuentro, realizado el 28 de agosto, estuvo centrado en el trabajo comunitario y en las estrategias para reactivar las clases y recuperar servicios esenciales como la energía eléctrica, el agua potable y la atención en salud.
Cepeda calificó la reunión como “fructífera” y aseguró que se trabajará en la articulación de acciones para atender a las comunidades damnificadas. Su llegada, sin embargo, también abrió una discusión política: el senador acaba de asumir un papel mucho más visible como líder de la oposición al Gobierno de Abelardo De La Espriella y hace parte del denominado “Gabinete por la Vida”, creado para ejercer control político sobre la actual administración.
Y aquí aparece la pregunta que promete generar polémica: si durante años el Chocó ha reclamado inversión, servicios públicos y mejores condiciones de vida, ¿por qué la preocupación de algunos dirigentes nacionales parece cobrar tanta fuerza justo después de una tragedia de esta magnitud? La presencia de Cepeda puede ser vista como un respaldo a las comunidades y a la gobernadora, pero también como una oportunidad para que la oposición marque territorio político en una región que ahora enfrenta uno de sus mayores desafíos.
