El presidente Abelardo De La Espriella continúa recorriendo las zonas más golpeadas por el terremoto del 10 de agosto. Tras visitar Quibdó y Cali, llegó a Manizales acompañado del vicepresidente Juan Manuel Restrepo para coordinar la atención a los damnificados. La presencia del Gobierno en los territorios busca transmitir respaldo directo a las comunidades afectadas y mantener activa la respuesta institucional frente a la emergencia.
En paralelo, se conoció que, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) habría manifestado su disposición de apoyar a Colombia con un financiamiento que podría alcanzar los 300 millones de dólares, además de 500.000 dólares en recursos no reembolsables para asistencia humanitaria y evaluación de daños. Aunque las cifras aún deben concretarse en acuerdos formales, el anuncio refleja un respaldo internacional que podría ser clave para atender las necesidades inmediatas de las regiones afectadas.
La gestión financiera se da en un contexto de incertidumbre y dolor, donde cada recurso resulta vital para la reconstrucción y el alivio de las familias damnificadas. En presunción, el compromiso del BID y la interlocución del Gobierno podrían marcar un punto de partida para canalizar ayudas de manera más ágil, siempre bajo la expectativa de que los fondos se traduzcan en hechos concretos y efectivos para quienes hoy enfrentan la devastación.
