Hace pocos días, Jesús David Guillín celebraba con entusiasmo la compra de su primera motocicleta, una Boxer CT 100 negra con detalles morados. Sin embargo, la alegría se convirtió en preocupación cuando el vehículo fue robado en el balneario La Fortuna, en Apartadó, donde lo había estacionado cerca de la entrada principal. Desde entonces, no se conoce su paradero y el joven estudiante de la Universidad de Antioquia enfrenta una difícil situación económica.
Con la deuda de las cuotas aún vigente y sin su motocicleta, Jesús David decidió no quedarse de brazos cruzados. Hoy vende tamales en su corregimiento El Reposo como una manera de reunir el dinero necesario para cumplir con sus compromisos financieros. Su esfuerzo refleja la resiliencia de quienes, pese a las adversidades, buscan salir adelante con trabajo honesto y creatividad.
La historia rápidamente se difundió en redes sociales y despertó la solidaridad de la comunidad. Muchas personas han apoyado la compra de sus tamales y continúan compartiendo la información con la esperanza de que la motocicleta pueda ser ubicada y devuelta a su propietario. Más allá del hurto, el caso se ha convertido en un ejemplo de lucha y esperanza, mostrando cómo la unión y el respaldo colectivo pueden marcar la diferencia en momentos difíciles.
