Las declaraciones de Gustavo Bolívar encendieron el debate político en medio de la campaña presidencial. Según expresó en un evento de apoyo a Iván Cepeda, si Abelardo De La Espriella llegara a ganar en la segunda vuelta del 21 de junio, el país podría enfrentar protestas y movilizaciones. “Los empresarios quedan notificados… este país se va a incendiar”, afirmó, en referencia a lo que considera una reacción inevitable de sectores sociales frente a un eventual triunfo del candidato opositor.
Otros dirigentes cercanos al petrismo, como Carlos Carrillo, han hecho advertencias similares en espacios de opinión, señalando que un resultado favorable a De La Espriella podría desencadenar manifestaciones masivas, comparables a las protestas de 2021. Estas versiones han generado preocupación sobre posibles escenarios de tensión, aunque se mantienen en el terreno de la presunción y la especulación política.
Desde la campaña de De La Espriella, voces como la de Mauricio Gómez Amín y Paloma Valencia respondieron con llamados a la calma y al respeto institucional. Insistieron en que Colombia es un país con contrapesos y que, en democracia, los resultados deben aceptarse. En medio de las advertencias y las réplicas, el tema se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la contienda, reflejando la polarización y la expectativa que rodea la jornada electoral.
