La senadora María José Pizarro oficializó su salida del Legislativo durante la plenaria del Senado de la República, cerrando un ciclo de ocho años en el Congreso. En su intervención, la congresista destacó su paso por la Cámara de Representantes por Bogotá y posteriormente por el Senado, donde impulsó iniciativas relacionadas con la paz, la educación pública, la juventud, la memoria histórica y los derechos de las mujeres.
Con un tono desafiante, Pizarro afirmó que culmina esta etapa “con la frente en alto” y con la satisfacción de haber cumplido su labor legislativa. La senadora dejó claro que continuará su vida política desde otros espacios, manteniendo su cercanía con la ciudadanía y sin abandonar las causas que marcaron su trayectoria parlamentaria.
La despedida no pasó desapercibida y generó reacciones encontradas: mientras algunos la aplaudieron por su compromiso con la paz y los derechos sociales, críticos señalaron que su salida refleja el desgaste de una figura que siempre estuvo en el centro de la controversia. Lo cierto es que Pizarro se marcha del Congreso con un legado marcado por la memoria histórica y la confrontación política.
