La reaparición del compositor guajiro Efrén Calderón en Valledupar ha encendido una fuerte polémica en el mundo vallenato. Tras años de silencio, Calderón volvió a los escenarios promocionando su tema Un mundo sin planetas, incluido en el nuevo álbum El Pluma Blanca de Churo Díaz. Su presencia en la emisora Olímpica Stereo, junto a reconocidos artistas, marcó un retorno inesperado y cargado de controversia.
El nombre de Calderón está ligado a uno de los casos judiciales más recordados en la historia reciente del vallenato. En 2005 fue condenado a 16 años de prisión por el homicidio preterintencional agravado de su esposa embarazada, la abogada Liliana Margarita Ayola, en un hecho ocurrido en Cartagena en diciembre de 2001. Aunque la defensa alegó sobredosis, los peritajes médicos confirmaron asfixia mecánica con signos de violencia, lo que selló su responsabilidad penal.
Su regreso artístico, ahora como compositor dentro del proyecto de Churo Díaz, ha dividido a la opinión pública. Mientras algunos seguidores celebran su talento y aportes musicales, otros cuestionan la legitimidad de su retorno, recordando que en 2007 se habló de fuga y prescripción de condena. La polémica revive el eterno dilema: ¿puede un artista con antecedentes judiciales tan graves volver a brillar en el circuito vallenato sin que su pasado eclipse su música?
