Con la frase “me voy con las manos callosas, pero el corazón feliz”, Francia Márquez expresó el sentimiento que la acompaña al cerrar una etapa de servicio público. Sus palabras evocan la huella del trabajo incansable por Colombia, donde cada callo simboliza la lucha, la resistencia y el compromiso con la dignidad de las comunidades más vulnerables.
Un legado de lucha y esperanza Márquez, reconocida por su trayectoria en defensa del medio ambiente y los derechos de las comunidades afrodescendientes, destacó que no se marcha con riquezas materiales, sino con la satisfacción de haber entregado todo por un país que merece justicia social. Su mensaje refleja la convicción de que la verdadera riqueza está en la esperanza sembrada y en la voz de quienes nunca dejaron de resistir.
La despedida de Francia Márquez se convierte en un símbolo de orgullo nacional, recordando que la política puede ser también un espacio de servicio y entrega. Su testimonio invita a valorar el esfuerzo colectivo y a mantener viva la esperanza de un futuro más digno para Colombia, donde la lucha por la igualdad y la justicia continúe siendo el motor de transformación.
