La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció desde Caracas un aumento del ingreso mínimo integral de los trabajadores a 240 dólares mensuales, en medio de reclamos gremiales y tras los recientes acuerdos petroleros con Estados Unidos. El ingreso mínimo integral está compuesto por salario y bonificaciones, aunque el salario base sigue congelado en 130 bolívares desde 2022, lo que equivale hoy a apenas unos centavos de dólar.
Rodríguez calificó este ajuste como “el más importante de los últimos años” y exhortó al sector privado a aplicarlo en los casos donde sea inferior. Además, informó que los jubilados recibirán 70 dólares mensuales, sin precisar si se trata de un bono o un aumento real. La mandataria reconoció que “no es suficiente” y ordenó brigadas de atención casa por casa para adultos mayores, en un intento por mitigar el impacto de la crisis social.
El anuncio marca una diferencia clave entre el salario mínimo oficial y el ingreso mínimo integral: mientras el primero permanece congelado y sin incidencia en beneficios laborales, el segundo se sostiene en bonos variables que dependen de la tasa oficial del día. Con una inflación acumulada de más del 70 % en el primer trimestre de 2026, la medida busca aliviar la presión económica, aunque deja abierta la pregunta sobre si este incremento representa un verdadero alivio o solo un paliativo frente a la crisis estructural del país.
