En el marco del Día del Trabajo, el presidente Gustavo Petro generó controversia al aconsejar a los colombianos reemplazar sus vehículos a gasolina, diésel o gas por eléctricos que puedan cargarse con energía solar “de manera gratuita”. El mandatario aseguró que esta inversión representa ahorro para los hogares y un aumento en el ingreso real de quienes trabajan con sus vehículos, justo después de anunciarse que el precio de la gasolina subía $400 y en algunos lugares superaba los $16.000 por galón.

El mensaje, difundido en medio de la coyuntura económica, despertó críticas entre sectores populares, especialmente entre mototaxistas y trabajadores informales que dependen de sus motocicletas para subsistir. Muchos se preguntan cómo podrían costear un vehículo eléctrico en un contexto de altos precios y bajos ingresos, cuestionando si el Gobierno ha pensado en mecanismos de financiación o subsidios para estas poblaciones.
La propuesta de Petro se suma a su discurso de transición energética y reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, pero también abre un debate sobre la viabilidad económica y social de estas medidas. Mientras el presidente insiste en que el cambio es necesario para el futuro del país, la oposición y los ciudadanos afectados advierten que la realidad inmediata es que el bolsillo no alcanza y que la gasolina cara golpea directamente a quienes viven del día a día en las calles.
