El abogado y hoy candidato presidencial Abelardo De La Espriella es recordado por su papel decisivo en uno de los avances más significativos de la justicia colombiana: la Ley Natalia Ponce de León. Tras el ataque con ácido que sufrió Natalia en 2014, De La Espriella asumió su defensa jurídica y lideró una batalla que trascendió lo individual, buscando transformar la legislación para proteger a las víctimas de este tipo de violencia.
Gracias a la presión social y jurídica, en 2016 se aprobó la Ley 1773, que convirtió los ataques con agentes químicos en un delito autónomo, endureciendo las penas hasta 50 años de prisión y eliminando beneficios como la suspensión condicional de la pena. Este cambio marcó un antes y un después en la lucha contra la impunidad, equiparando en determinados escenarios estas agresiones a la tentativa de homicidio.
Hoy, en medio de su aspiración presidencial, De La Espriella retoma esta bandera como símbolo de su visión de una justicia firme y protectora. Su experiencia en el caso Natalia Ponce se ha convertido en un referente de cómo la acción jurídica puede transformar la realidad de miles de víctimas, enviando un mensaje claro: en Colombia, la violencia no puede quedar sin castigo.
