Jayvee Lazaro Badile II, un joven filipino que fue adoptado a los tres meses por una familia humilde, decidió años después recompensar el cariño y esfuerzo de sus padres con un gesto que conmovió a miles en redes sociales. Nanay y Tatay, como los llama con afecto, lo criaron en condiciones de escasez en la ciudad de Bucaue, donde trabajaban como vendedora y porteador, y compartían un pequeño espacio sin servicios básicos junto a otros familiares.
Tras abrirse camino en el mundo de los negocios y alcanzar un puesto destacado en la industria de seguros, Jayvee compartió en Facebook imágenes de la nueva vida que hoy disfruta junto a sus padres adoptivos. En su publicación recordó las dificultades de la infancia, pero también la fortaleza y el amor que recibió en el hogar, valores que lo impulsaron a trabajar desde joven en distintos oficios hasta lograr estabilidad profesional.
Como muestra de gratitud, el empresario construyó para su familia una mansión de tres pisos y siete habitaciones, pagada en efectivo, equipada con todo lo necesario para vivir con comodidad. Hoy, además de la nueva casa, los acompaña en viajes por distintos países, demostrando que su éxito no solo se mide en logros personales, sino en la posibilidad de cumplir los sueños de quienes lo eligieron como hijo.
