El nombramiento de Daniel Quintero Calle como nuevo superintendente nacional de Salud en el gobierno de Gustavo Petro desató una tormenta política en Medellín. El actual alcalde, Federico “Fico” Gutiérrez, reaccionó con dureza al conocer la noticia, calificando la decisión como un insulto para la ciudad y para Colombia. Según Gutiérrez, se trata de un retroceso que pone en riesgo la credibilidad del gobierno y la confianza en el sistema de salud.
En su pronunciamiento, Fico recordó que Quintero enfrenta procesos judiciales en etapa de juicio por presunta corrupción, y cuestionó que alguien con ese historial sea designado para dirigir una de las entidades más sensibles del país. “Esto es vergonzoso y absurdo. Es premiar a quienes deberían estar respondiendo ante la justicia”, afirmó, señalando que la medida le da argumentos a la oposición y profundiza la crisis política que atraviesa el gobierno Petro.
Las declaraciones del alcalde se suman a las críticas de otros sectores que consideran que el nombramiento de Quintero es una jugada política arriesgada y costosa.
