Un trágico episodio ocurrido en Brasil ha generado gran conmoción y debate. Un padre, que durante cuatro años sostuvo económicamente a su hijo con la esperanza de verlo graduarse, falleció de un infarto al descubrir que el joven nunca había estado matriculado en la universidad. El hombre había asumido gastos de matrícula, alquiler y manutención, convencido de que estaba invirtiendo en el futuro académico de su hijo.
La verdad salió a la luz en el supuesto día de la graduación, cuando el joven apareció con una toga prestada para mantener la farsa. El engaño se desmoronó rápidamente y dejó al descubierto años de mentiras sostenidas con aparente normalidad. El impacto emocional de la revelación fue devastador para el padre, quien no logró sobreponerse a la traición tras tanto sacrificio.
