En medio de la frontera entre Colombia y Venezuela, un periodista se encontró con un hombre de la tercera edad que sorprendió con su respuesta al ser preguntado sobre la Semana Santa. Con voz firme, aseguró que “la Semana Santa es mentira, porque todos los días son santos”, dejando claro que para él la espiritualidad no se limita a una fecha en el calendario.
La conversación tomó un giro inesperado cuando le preguntaron qué llevaba consigo. El abuelito, con humor y naturalidad, respondió: “hambre”, y agregó que en su casa lo esperaba un buen pernil. Su respuesta arrancó sonrisas y mostró que, incluso en medio de la solemnidad de estas fechas, la vida cotidiana y el buen ánimo también tienen lugar.
