En medio de un recorrido por el mercado público El Oriente de Montería, Abelardo De La Espriella, candidato presidencial, compartió con comerciantes y compradores mientras sostenía una cerveza en la mano. Su presencia buscó transmitir cercanía y escuchar de primera mano las inquietudes de quienes trabajan en este espacio, en un ambiente marcado por el calor y la efervescencia política.
Durante la visita, De La Espriella aseguró que su propósito no es “mercadear ilusiones”, sino ofrecer soluciones reales a los problemas de la ciudadanía. Se definió como un “empresario de la realidad” y recalcó que no depende del Estado para vivir, destacando su independencia y su intención de plantear propuestas prácticas frente a las necesidades locales.
El aspirante también subrayó su vínculo con Córdoba, manifestando que le duele la situación de la región y que su compromiso está en atender lo que afecta a la gente. Sin embargo, su frase de que no estaba buscando votos dejó flotando la incógnita: en plena campaña, cada gesto y cada palabra parecen tener un cálculo político detrás.
