El senador y candidato presidencial Iván Cepeda encendió el debate político con una declaración que no pasó desapercibida: “A la gran corrupción se le acaba la vida feliz el 7 de agosto”. Con estas palabras, el líder del Pacto Histórico aseguró que su proyecto no se limitará a discursos retóricos, sino a acciones concretas contra quienes han saqueado al Estado.
Cepeda enfatizó que la lucha contra la corrupción será implacable y que, incluso si los responsables pertenecen a su propio gobierno, recibirán un trato más severo. “No acostumbramos a dar declaraciones retóricas, somos gente que cumple”, afirmó, dejando claro que la bandera de su campaña será la transparencia y la rendición de cuentas.
La advertencia, lanzada en plena coyuntura electoral, busca marcar distancia frente a los escándalos recientes y enviar un mensaje de firmeza a la ciudadanía. Con un tono desafiante, Cepeda posiciona su discurso como un ultimátum: el 7 de agosto, fecha de posesión presidencial, será el inicio de una nueva etapa donde la corrupción dejará de tener “vida feliz” en Colombia.
