La comunidad de Tibú y el sector turístico de Norte de Santander atraviesan un momento de profundo dolor tras el fallecimiento de Yuris Cristel Camila García Manrique, de 28 años. El incidente ocurrió este jueves en un complejo recreativo ubicado en la vereda Iscala Sur de Chinácota, cuando la joven sufrió lesiones de gravedad al descender por una atracción conocida como «tobogán extremo». Pese a que fue auxiliada de inmediato y trasladada hacia Cúcuta, lamentablemente perdió la vida en el trayecto debido a la complejidad de sus heridas.
Tras el suceso, las autoridades locales han iniciado una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del accidente. Las diligencias buscan establecer si la atracción contaba con todos los permisos técnicos, los protocolos de seguridad necesarios y si existían condiciones operativas adecuadas. La investigación es fundamental, especialmente ante denuncias previas de visitantes que habían señalado preocupaciones sobre el diseño y la contención de la estructura, aspectos que ahora están bajo el escrutinio de los organismos competentes.
Este lamentable hecho ha abierto un debate necesario sobre la supervisión y las medidas de seguridad que deben cumplir los establecimientos que ofrecen actividades de aventura. Mientras el sector turístico espera los resultados de las verificaciones técnicas y legales, este caso se convierte en un llamado de atención urgente para garantizar que el esparcimiento en los destinos naturales del país cuente siempre con los estándares mínimos que protejan la integridad y la vida de los visitantes.
