Durante su recorrido político en Mariquita, la senadora Paloma Valencia protagonizó una escena particular al tener que subirse en dos sillas para poder dirigirse de frente a los ciudadanos presentes. Su equipo de seguridad improvisó esta especie de tarima para que la congresista pudiera hablar con mayor visibilidad y cercanía.
Valencia, reconocida por su estilo directo, aprovechó el momento para reafirmar su liderazgo y transmitir un mensaje contundente a la comunidad. La imagen de la senadora sobre las sillas se convirtió en símbolo de su intención de hablar “de pie y sin rodeos”, buscando conectar con la gente más allá de los protocolos tradicionales.
El gesto generó comentarios entre los asistentes y en redes sociales, donde algunos lo interpretaron como una muestra de sencillez y otros como un acto polémico que refleja la improvisación en la política. Lo cierto es que Paloma Valencia logró captar la atención y dejar claro que su voz quiere ser escuchada sin barreras, incluso desde una tarima improvisada.
