Una tragedia sacudió la zona rural de Segovia, en Antioquia, el pasado jueves, cuando un dron cargado con explosivos impactó una vivienda en la vereda La Jagua. El ataque dejó tres civiles muertos, entre ellos una madre y dos de sus hijos, y un niño gravemente herido. Las autoridades iniciaron investigaciones para determinar la responsabilidad del hecho, en medio de la presencia de grupos armados ilegales en la región, incluidos el Clan del Golfo, disidencias de las FARC y el ELN.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, manifestó su condena por la masacre y cuestionó la estrategia de seguridad del gobierno nacional. A través de su cuenta en X, Rendón señaló que las negociaciones con algunos grupos criminales podrían estar generando efectos contraproducentes para la población civil, y destacó la urgencia de fortalecer la protección de las comunidades afectadas.
Además, el mandatario local hizo un llamado a una acción más decidida de la Fuerza Pública en el departamento y expresó su solidaridad con las familias de las víctimas. Este ataque también pone de relieve un patrón creciente de uso de drones con explosivos por parte de grupos armados ilegales en Antioquia, lo que aumenta la preocupación por la seguridad en las zonas rurales y la vulnerabilidad de sus habitantes.
