La tensión política en Colombia se agudiza más tras conocerse que el Frente 33 de las disidencias de las FARC declaró como objetivos militares a cuatro candidatos al Senado por el movimiento Salvación Nacional: Wilson Ruiz, Germán Rodríguez, Carlos Felipe Mejía y Alejandro Bermeo. Según reportes de inteligencia, la amenaza busca impedir que estos aspirantes lleguen a las urnas el próximo 8 de marzo.
Los señalados, entre ellos un exministro de Justicia, un mayor retirado y un exsenador, denunciaron públicamente la situación y solicitaron garantías de seguridad al Gobierno. La información apunta a que las disidencias pretenden favorecer a figuras del Pacto Histórico, generando un ambiente de intimidación y miedo en el marco de la campaña electoral. La Fiscalía General de la Nación ya recibió las denuncias y se espera que se activen medidas de protección inmediatas.
El hecho revive el fantasma de la violencia política en Colombia y pone en evidencia la fragilidad de las garantías democráticas. Mientras los candidatos afectados insisten en que no se les puede arrebatar el derecho a participar en igualdad de condiciones, la ciudadanía observa con preocupación cómo las urnas vuelven a ser amenazadas por las armas. La campaña de Salvación Nacional se convierte así en un blanco directo de la guerra sucia electoral.
