El presidente Gustavo Petro anunció con bombos y platillos que España finalmente entregará a Gerly Sánchez Villamizar, alias ‘Mono Gerly’, señalado cabecilla del ELN y ficha clave de la «Junta del Narcotráfico». Sin embargo, la noticia ha levantado una fuerte incógnita y no precisamente por el éxito de la captura, sino por el destino que le espera al procesado una vez pise suelo colombiano.
La pregunta es clara: ¿Para qué traerlo si ya estaba capturado y asegurado en una cárcel europea? Mientras en España enfrentaba la justicia por lavado de activos y financiación al terrorismo sin beneficios, su llegada a Colombia abre la puerta a la incertidumbre. Muchos se cuestionan si este movimiento es un paso hacia la justicia o si, bajo el marco de los diálogos de paz o figuras de «gestoría», el señalado narco-cabecilla terminará recuperando su libertad en poco tiempo.
Por ahora, Petro ha pedido a la Fiscalía una «profunda investigación» de sus nexos, pero la desconfianza ciudadana persiste. Con un historial que incluye el mando del Frente de Guerra Oriental y el manejo de laboratorios de droga, el país queda a la expectativa de ver si el ‘Mono Gerly’ llegará a una celda de máxima seguridad o si su extradición es solo el primer paso para verlo nuevamente en las calles.
