La ambiciosa meta del presidente Gustavo Petro de construir 100 nuevas sedes universitarias en Colombia se quedó en el papel. A menos de seis meses de terminar su gestión para estos proyectos, las cifras oficiales revelan un panorama crítico: solo hay 42 proyectos de infraestructura andando, ni siquiera la mitad de lo prometido. Lo más preocupante es que el 80 % de estos ni siquiera están terminados, pues se encuentran en fases de ejecución, estructuración o, en algunos casos, totalmente suspendidos.
Aquella solicitud que el mandatario hizo a alcaldes y gobernadores recién posesionado para alistar lotes y «sustentar la infraestructura de una sociedad del conocimiento» no se tradujo en realidades. Aunque el anuncio generó gran entusiasmo entre sus seguidores y el sector académico, con el paso de los años el Ministerio de Educación ha tenido que retroceder en las proyecciones iniciales. Hoy, lo que fue una bandera de campaña se suma a la lista de compromisos con baja ejecución presupuestal y operativa.
El tiempo se agota para el Gobierno y la brecha entre el discurso y la ejecución es evidente. Con la mayoría de las obras aún en planos o en etapas iniciales de construcción, la promesa de llevar educación superior masiva a las regiones más apartadas queda en entredicho. La meta de las 100 universidades parece ser ahora un objetivo inalcanzable, dejando a miles de jóvenes a la espera de las aulas que se les prometieron en 2022.
