La relación entre el Gobierno de Gustavo Petro y la prensa nacional está en su punto más crítico. Mientras la democracia se mide por qué tanto acceso tiene los periodistas a los que mandan, en Colombia parece que la puerta está cerrada con llave. Según datos recientes, durante todo el 2025 y lo que va del 2026, la Presidencia solo le ha dado una entrevista a un medio de nuestro país.
Ante esta evidente falta de comunicación, se interpuso un derecho de petición para que el Gobierno explicara por qué prefiere hablar con medios internacionales antes que responderle a los colombianos. La respuesta de la Casa de Nariño fue la de siempre: negaron que exista una preferencia y aseguran que todo se debe a un tema de «disponibilidad en la agenda». Sin embargo, los números cuentan otra historia.
Lo más preocupante es el ambiente para informar. El año pasado se cerró con una cifra vergonzosa: 469 agresiones contra la prensa, entre amenazas y estigmatizaciones. En un país donde los periodistas son señalados desde el poder y no se les conceden espacios para preguntar, la libertad de prensa queda colgando de un hilo.
