En medio de la adversidad que atraviesan los cordobeses, la solidaridad se ha convertido en el motor que sostiene a las comunidades. Los monterianos, “colocándose la 10”, han demostrado que de granito en granito se puede aliviar el dolor colectivo: algunos donan alimentos, otros abren las puertas de sus hogares como refugio, y otros, como este ciudadano, ofrecen lo que tienen a la mano para ayudar.
El gesto de este hombre, que decidió brindar transporte gratuito en su moto, se ha convertido en símbolo de esperanza. En un momento en que muchas familias lo han perdido todo y no tienen tiempo de mirar si hay dinero en sus bolsillos, la posibilidad de desplazarse para buscar refugio, alimentos o atención básica se vuelve invaluable. Su acción refleja la fuerza de la empatía en tiempos de crisis.
Este ejemplo de humanidad recuerda que, más allá de las decisiones políticas y las emergencias decretadas, la verdadera respuesta nace de la gente. La solidaridad espontánea de los monterianos es hoy un salvavidas para quienes enfrentan la incertidumbre, demostrando que la unión y la generosidad son más poderosas que cualquier adversidad.
