El drama político venezolano sumó un nuevo capítulo con la denuncia del “secuestro” de Juan Pablo Guanipa, apenas horas después de haber sido excarcelado. Su hijo, Ramón Guanipa, alertó en redes sociales que un grupo armado de al menos diez hombres irrumpió en la urbanización Los Chorros de Caracas y se lo llevó por la fuerza. La oposición exigió fe de vida inmediata y responsabilizó directamente al gobierno de Nicolás Maduro por lo ocurrido.
La líder opositora María Corina Machado se sumó al clamor, describiendo la escena como un operativo violento con cuatro vehículos y hombres vestidos de civil. El partido Primero Justicia acusó a altos funcionarios del chavismo Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello de ser responsables de cualquier daño contra la vida del político. El episodio reavivó el fantasma de la “Operación Tun Tun”, aplicada en años anteriores contra opositores y activistas.
Horas más tarde, la Fiscalía confirmó que Guanipa había sido “aprehendido nuevamente” por incumplir las condiciones de su excarcelación, aunque sin precisar su paradero. En Venezuela, estas medidas suelen prohibir declaraciones públicas, algo que el dirigente sí realizó. Guanipa ya había sido detenido en mayo de 2025, en vísperas de las elecciones regionales, tras permanecer en la clandestinidad desde los comicios presidenciales de 2024, denunciados como fraudulentos por la oposición. El caso expone, una vez más, la tensión entre represión oficial y resistencia política en el país.
