En Sampués, Sucre, una comunidad indígena decidió darle un giro a una tradición que por años marcó las fiestas locales. En el cabildo Calle Larga, la celebración se vivió sin toros, pero con el mismo entusiasmo colectivo, lo que originó lo que hoy llaman una “corraleja humana”.
Los propios miembros del cabildo fueron quienes organizaron la dinámica, reemplazando la presencia de los animales por la participación de la gente. El ambiente desató comentarios sobre la creatividad y el respeto a la vida, manteniendo la esencia festiva sin perder la emoción que caracteriza estas jornadas.
La iniciativa levantó opiniones diversas: algunos interpretan que se trata de un acto de innovación cultural, mientras otros lo ven como un ejemplo de adaptación a los tiempos actuales. Lo cierto es que la propuesta desencadenó conversación en redes y medios locales, resaltando que la fiesta puede mantenerse viva sin necesidad de espectáculo taurino, sino con la fuerza de la comunidad.
