La FM confirmó que el Gobierno de Estados Unidos autorizó finalmente el ingreso de la canciller Rosa Yolanda Villavicencio, quien acompañará al presidente Gustavo Petro en la reunión que sostendrá con su homólogo Donald Trump el próximo 3 de febrero en la Casa Blanca.
El hecho genera debate porque, en el pasado, a Villavicencio se le había negado la visa, lo que levantó interrogantes sobre las razones de esa decisión y el mensaje político detrás de la medida. Ahora, con la autorización concedida, su presencia en Washington adquiere un nuevo matiz: no solo se trata de acompañar al mandatario colombiano, sino de proyectar una imagen de respaldo institucional en un escenario de alta tensión diplomática.
La pregunta que queda abierta es cuál será el papel de la canciller en esta cita histórica. ¿Será una voz clave en la construcción de acuerdos bilaterales? ¿Un gesto de reconciliación diplomática? ¿O una estrategia para reforzar la legitimidad del presidente Petro frente a Trump?
El regreso de Villavicencio al escenario internacional, tras el episodio de la visa negada, convierte su presencia en la Casa Blanca en un símbolo cargado de polémica y expectativa.
