El presidente Gustavo Petro sorprendió con una declaración contundente: “El narcotráfico está saliendo de Colombia por la presión estatal”. La afirmación se dio en medio de un clima de tensión con Ecuador, país que recientemente impuso aranceles del 30 % a las importaciones colombianas y cuestionó la efectividad de la cooperación bilateral en seguridad.
Petro defendió que las Fuerzas Militares y la Policía han intensificado los controles en las fronteras y que la presión sobre los grupos criminales ha obligado a que las rutas del narcotráfico se desplacen fuera del territorio nacional.

El Gobierno colombiano ordenó la creación de un centro de inteligencia en la frontera y reforzó la vigilancia para frenar el ingreso de precursores químicos y drogas sintéticas como el fentanilo. Sin embargo, expertos advierten que más que una “salida” del narcotráfico, lo que ocurre es un desplazamiento de las rutas hacia países vecinos, lo que explica el malestar de Ecuador y las acusaciones cruzadas entre ambos gobiernos.
La declaración de Petro se enmarcan en una estrategia política para mostrar resultados en la lucha contra el crimen organizado, justo cuando la oposición cuestiona la eficacia de su gobierno en materia de seguridad.
