El panorama de la Selección Colombia de cara a la próxima cita mundialista no podría ser más esperanzador. Con el nivel superlativo que están mostrando nuestras figuras en el exterior, se empieza a consolidar un tridente ofensivo que pone a temblar a cualquier defensa y que hoy nos permite decir con orgullo: este equipo da para ilusionarse.
La fórmula del éxito parece estar escrita: por la banda izquierda tenemos a un Luis Díaz imparable, desbordando y haciendo destrozos con su velocidad y gambeta en Alemania. En el centro del área, el «as» bajo la manga es Luis Javier Suárez, quien, tras su doblete histórico en Champions ante el PSG, se ratifica como nuestro gran referente de gol y el «9» que el país tanto esperaba.
Para completar esta delantera de ensueño, surge el nombre de José Enamorado por la derecha. Su capacidad para armar juego y su picardía en el uno contra uno cierran un tridente ofensivo dinámico y letal que Colombia no tenía hace mucho tiempo. Es un ataque que combina experiencia en Europa, olfato goleador y la frescura del talento emergente.
Con este tridente en su mejor momento, la Tricolor tiene las armas suficientes para pelear contra las potencias. La calidad técnica está, el hambre de gloria sobra y los goles están garantizados. Estamos ante una generación que tiene todo para hacer historia y poner a vibrar a todos los colombianos en el Mundial.
