En Santa Marta, un delfín llamado Martín se ha convertido en símbolo de conciencia ambiental. Más allá de ser protagonista del programa de conservación A Mar Abierto del Centro de Vida Marina, este mamífero marino ha sorprendido a científicos, cuidadores y visitantes con un hábito inesperado: recolectar la basura que flota en el mar y entregársela a sus entrenadores.
El gesto, que parece un juego, es en realidad una muestra de supervivencia. Martín limpia su propio hábitat de los desechos que los humanos arrojan irresponsablemente al océano, recordándonos que la contaminación no solo afecta a las especies marinas, sino también a la salud de los ecosistemas y, en última instancia, a la vida humana.
Su acción ha generado admiración y reflexión: ¿cómo es posible que un delfín tenga que recoger lo que nosotros tiramos? La historia de Martín se convierte en un llamado urgente a reducir el uso de plásticos, cuidar las playas y asumir la responsabilidad de proteger el mar. Porque si los animales están haciendo nuestra tarea, es hora de preguntarnos qué más debemos cambiar para garantizar su supervivencia y la nuestra.
