El Gobierno de Colombia oficializó en los últimos días el inicio de una ofensiva contra el ELN. El anuncio, realizado por el ministro de Defensa Pedro Sánchez desde Washington D.C., desató comentarios porque se interpreta como una respuesta directa a los atentados que este grupo ha ejecutado en distintas zonas del país, pese a los diálogos de paz adelantados meses atrás.
De acuerdo con informes de inteligencia, se estima que presuntamente el ELN mantiene cerca de 5.800 combatientes distribuidos en estructuras que operan en 23 departamentos. El plan del Gobierno originó expectativa al señalar que la prioridad será neutralizar a 18 cabecillas considerados responsables de la reciente oleada de violencia. Las operaciones, según se comenta, ya se concentran en regiones críticas como Norte de Santander, Arauca y el Socorro en Santander.
La estrategia levantó opiniones encontradas, pues mientras algunos sectores interpretan que busca debilitar el brazo armado y las finanzas ilícitas del grupo, otros señalan que la confrontación podría intensificarse en el corto plazo.
