Un gesto simbólico conmovió a quienes conocieron la historia de esta madre que, cada año, en el cumpleaños de su hijo, lo acompaña al cementerio para recoger “el regalo” que dejó su padre fallecido. La visita se ha convertido en un ritual cargado de emoción y recuerdo, con el que la familia busca mantener viva la memoria de quien ya no está.
Según circula en redes y medios locales, la madre prepara la experiencia como una manera de ayudar al niño a sentir la presencia de su padre, transformando el dolor en un acto de enseñanza sobre la importancia de no olvidar. El detalle levantó comentarios entre quienes interpretan la práctica como un ejemplo de resiliencia y amor incondicional.
La escena se viralizó porque, más allá del simbolismo del obsequio, la historia refleja cómo las familias encuentran formas únicas de sobrellevar la ausencia. En redes abundan mensajes que destacan la fuerza de la madre y el impacto emocional de este acto, mientras otros opinan que se trata de una manera de convertir el duelo en un recuerdo vivo que acompaña al niño en cada etapa de su vida.
