El fuerte sismo registrado el pasado miércoles en Venezuela dejó escenas de miedo e incertidumbre, pero también relatos que han tocado el corazón de miles. En Catia, Caracas, Luz Marina Guerrero Costa contó que en el momento de la emergencia se encontraba orando el Salmo 91. “Me cayó una pared al lado y no me tocó, gracias a mi Dios”, relató conmovida, convirtiéndose en símbolo de esperanza en medio del caos.
La mujer aseguró que varias personas habrían quedado atrapadas bajo los escombros, mientras los equipos de rescate continúan trabajando para localizar sobrevivientes. Su testimonio, acompañado por la solidaridad de vecinos y familiares, refleja cómo la fe se convirtió en refugio en una jornada marcada por la angustia.
En medio de la tragedia, la historia de Luz Marina se ha viralizado como un mensaje de fortaleza espiritual. Venezuela, golpeada por el terremoto, se une en oración y clamor, buscando consuelo y protección para quienes atraviesan momentos difíciles. La imagen de una mujer que sobrevivió aferrada a su fe se transformó en un símbolo de esperanza colectiva.
