En pleno calor de Corozal, Sucre, los vecinos vivieron un momento que nadie esperaba. Un hombre, en busca de un poco de alivio, decidió “instalarse” dentro de un cajero automático de Bancolombia. Quienes llegaron a hacer sus transacciones se encontraron con la puerta cerrada desde adentro y no pudieron acceder, quedando todos boquiabiertos ante la escena.
Al asomarse por las ventanas del cajero, la sorpresa fue aún mayor: el hombre dormía plácidamente, disfrutando del aire acondicionado, mientras el calor afuera no daba tregua. La situación generó mezcla de asombro y simpatía entre los clientes, quienes no podían creer que un espacio tan pequeño se hubiera convertido en un refugio improvisado en medio de la ciudad.
El hecho rápidamente se viralizó en redes sociales, despertando comentarios de todo tipo. Más allá del humor que provocó la escena, muchos reflexionaron sobre las dificultades que enfrentan las personas en situación de calle y la creatividad que, a veces, surge de la necesidad. En medio de risas y asombro, la historia dejó claro que, a veces, la realidad supera cualquier expectativa.
