En Corozal, una familia atravesó días de angustia cuando Carolina, una adolescente de 14 años, decidió salir de casa sin previo aviso para viajar hasta Santa Marta. El motivo fue un presunto vínculo emocional que había construido a través de redes sociales con un joven de 16 años, lo que la llevó a tomar una decisión impulsiva y riesgosa.
Durante cuatro días, la incertidumbre marcó a su madre y allegados, hasta que con apoyo de las autoridades se logró ubicar a la menor y ponerla bajo la protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Este proceso abrió un escenario complejo, pues ahora Carolina deberá reflexionar sobre su futuro y decidir si regresa al hogar o continúa con la relación que inició en línea.
La madre, Angélica, expresó su preocupación y llamó a otros padres a estar más atentos al uso que los jóvenes hacen de los dispositivos móviles y las redes sociales. El caso deja una enseñanza clara: la tecnología puede acercar, pero también implica riesgos, y acompañar de cerca a los hijos es fundamental para prevenir decisiones que puedan cambiar su rumbo de manera inesperada.
