En un acto cargado de solemnidad y emoción, Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya recibió oficialmente la Catedral San Jerónimo de Montería, gesto que marca el inicio de su consagración episcopal en la ciudad.
El momento más conmovedor se vivió cuando el obispo ingresó por primera vez al templo, arrodillándose en señal de humildad y reverencia. Con la cruz en sus manos, bendijo a los presentes y esparció agua bendita sobre la multitud que lo acompañaba en una calle de honor formada por feligreses y católicos de la capital cordobesa.
La ceremonia, que simboliza la toma de posesión de la diócesis, estuvo marcada por la fe y la esperanza de la comunidad, que recibió a su pastor con aplausos, cantos y plegarias.
