La pequeña empresa Ditto Cel, reconocida en varios barrios por ofrecer reparación de celulares, forros y accesorios a precios accesibles, sufrió un golpe devastador tras las fuertes inundaciones que azotaron la zona. El agua arrasó con vitrinas, mercancía y maquinaria, dejando pérdidas totales para un emprendimiento que había sido construido poco a poco con esfuerzo y dedicación. El dueño, quien soñaba con consolidar su negocio, hoy enfrenta la dura realidad de ver cómo todo se derrumbó en cuestión de horas.
Como se observa, el nivel del agua les llegó hasta la cintura, obligándolos a evacuar mientras observaban cómo las vitrinas quedaban completamente sumergidas y los productos flotaban sin remedio. Los celulares, cargadores y accesorios quedaron inservibles, y las máquinas de reparación se dañaron irreversiblemente. La escena fue descrita como “un mar dentro de la tienda”, donde cada rincón se convirtió en símbolo de pérdida.
La tragedia de Ditto Cel refleja el impacto humano y económico que dejan las emergencias naturales en los pequeños negocios de barrio. Más allá de las cifras, se trata de sueños truncados y familias afectadas que dependen de estos emprendimientos para subsistir.
