En Cereté vuelve a sonar con fuerza el nombre de Elkin “LubriYa”, un comerciante que intenta abrirse paso en la política local vendiendo la misma historia de siempre: que tiene miles de votos bajo el brazo. Amparado en la empresa LubriYa, dedicada a la venta de repuestos para motos y carros, el polémico personaje ha construido una supuesta “estructura electoral” basada en su relación con mototaxistas y trabajadores del negocio. Sin embargo, en los corrillos políticos del municipio lo describen como lo que realmente es: un vendedor de humo que promete votaciones que nadie ha visto.
Su historial político ya dejó un episodio bochornoso en las pasadas elecciones a la alcaldía de Cereté. En ese momento, Elkin “LubriYa” se paseó por reuniones y negociaciones asegurando que tenía miles de votos listos para mover, logrando compromisos económicos por cientos de millones de pesos para financiar una maquinaria que, según él, estaba lista para operar. Pero semanas antes de las elecciones desapareció del escenario político y dejó tirados a los líderes que había comprometido, muchos de ellos endeudados tras haber asumido compromisos que nunca se cumplieron.
Ahora reaparece en el escenario electoral montado en la campaña del senador Julio Elías Vidal, a quien le habría prometido nada menos que cinco mil votos en Cereté. Para cumplir esa fantasía volvió a echar mano del mismo libreto: utilizar la empresa LubriYa como plataforma política. Trabajadores del negocio han señalado que habrían sido presionados para conseguir al menos cinco votos cada uno, una práctica que, de confirmarse, evidenciaría el uso del empleo como herramienta de presión política.
Lo cierto es que detrás del ruido que intenta generar Elkin “LubriYa” hay una realidad que muchos en Cereté conocen: un personaje sin recorrido político, sin liderazgo comunitario y sin resultados electorales, pero con una habilidad notable para enredar campañas con promesas infladas. Mientras intenta colarse en el trabajo de líderes reales del municipio, cada vez son más los que lo señalan como lo que consideran que es: un operador de fantasías políticas que vende votos que nadie ha visto aparecer en las urnas.
