El senador Antonio Correa desarrolló una jornada de trabajo político y social en el municipio de Chinú, Córdoba, enmarcada en el diálogo directo con la comunidad y la construcción de poder popular desde los territorios históricamente excluidos.
Durante el encuentro, Correa sostuvo una conversación abierta, sin intermediarios, con líderes sociales, campesinos, jóvenes y familias trabajadoras, quienes expusieron sus principales preocupaciones en torno a la salud digna, el respaldo efectivo al campo, la generación de empleo y la necesidad de mejores condiciones de vida para la población rural y urbana.

En este espacio, el senador destacó que Chinú es un ejemplo de cómo la Reforma Agraria comienza a sentirse cuando las luchas sociales se traducen en decisiones legislativas firmes. Señaló que los avances alcanzados no son concesiones, sino el resultado de debates y batallas dadas en el Congreso de la República en defensa de lo social y del campo colombiano.
“Escuchar al territorio es una obligación ética. Aquí entendemos que la política no puede hacerse desde el escritorio ni a espaldas de la gente. Lo que hoy se dice en Chinú se convierte en la base de una agenda legislativa valiente, construida desde la realidad de las comunidades”, afirmó Correa.
El congresista reiteró que su trabajo legislativo seguirá enfocado en fortalecer la Reforma Agraria, garantizar un sistema de salud más justo y promover políticas que respalden de manera real a los pequeños y medianos productores, pilares del desarrollo regional.

Correa confirmó además que aspirará nuevamente al Senado de la República en las elecciones del próximo 8 de marzo, representando al Partido de la U, con el U6 en el tarjetón, y que continuará recorriendo los municipios de Córdoba para consolidar una propuesta política basada en la presencia permanente, la coherencia y el compromiso con la gente.
La visita a Chinú ratifica una línea narrativa clara de esta gira por el departamento: el cambio no se decreta desde Bogotá, se construye caminando los municipios, escuchando al pueblo y legislando desde el territorio. En Chinú, la esperanza no es un discurso, es una fuerza viva que se organiza y defiende lo social.
