En la región del Caribona, en Montecristo, Bolívar, la fuerza de la corriente ha obligado a campesinos a subirse a los techos de sus casas para salvar sus vidas y evitar ser arrastrados por el agua.
La escena refleja no solo la magnitud de la emergencia, sino también la vulnerabilidad de comunidades que, pese a las adversidades, se aferran con valentía a la esperanza y a la fe. Entre la angustia y el temor, los habitantes buscan proteger lo poco que tienen, mientras esperan que las autoridades y la solidaridad humana lleguen en su auxilio.
