La crisis actual del sistema de salud en Colombia invita a reflexionar sobre un escenario hipotético: ¿cómo habría sido la gestión de la pandemia si Gustavo Petro y Guillermo Alfonso Jaramillo hubieran estado al frente en ese momento? Los hechos recientes muestran luces y sombras. Por un lado, el presidente ha defendido que durante su gobierno los índices de mortalidad infantil han disminuido, gracias a un enfoque preventivo en salud pública.
Sin embargo, casos como el del niño Kevin Acosta, quien presuntamente murió esperando medicamentos, han desatado indignación y evidenciado fallas graves en la atención médica.
En este contexto, es válido pensar que durante la pandemia la estrategia habría estado marcada por una fuerte centralización y un discurso político que buscaba transformar el sistema de salud. No obstante, la ejecución práctica podría haber enfrentado dificultades logísticas similares a las que hoy se denuncian: retrasos en la entrega de medicamentos, tensiones con las EPS y un aumento del gasto de bolsillo de las familias.
La Defensoría del Pueblo ya ha advertido sobre el deterioro de los servicios, lo que refuerza la idea de que una crisis sanitaria como la del COVID-19 habría puesto a prueba aún más la capacidad de respuesta del Estado.
Aunque Petro sostiene que “no hay caos” en la salud, la realidad muestra un sistema golpeado por la falta de acuerdos políticos y por problemas estructurales que afectan a millones de pacientes. Si la pandemia hubiera ocurrido bajo su administración, probablemente el país habría enfrentado un manejo con mayor carga ideológica y tensiones institucionales, lo que podría haber complicado la atención en un momento crítico.
